lunes 6 de julio de 2009

¡QUÉ LÁSTIMA!


¡QUÉ LÁSTIMA!

“¡Qué lástima

que yo no tenga comarca,
patria chica, tierra provinciana!”
León Felipe.

¡Qué lástima!
Qué lástima no tener un casi nada
con que poder arreglarnos,
que nos pase la guadaña
y nos recorte la puntas
de nuestra mala cizaña.

¡Qué Lastima!
Qué lástima de no poder echar el nudo
que defiende las costumbres,
y guardar para otro mundo
cuestiones que no son de este
y fiebres que se hacen lumbre.

¡Qué lástima!
Qué lástima de no tener un café
y un diputado hijo puta
que le cante las cuarenta
al hijo de mala burra
que barre para su cuenta.

¡Qué lástima!
Qué lástima de no poseer la llave
del matarile-rile de los ahogados,
y un banco del cero siete
sin activos desfondados,
e hiciera reventar al mudo
que lleva tiempo pisado.

¡Que lástima!
Qué lástima de no tener una ventana
en vez del barrote duro,
que resta oportunidades
y avergüenza a nuestro mundo.

¡Qué lástima!
Qué lástima de no tener un casi nada,
ni poder echar un nudo,
de no tener un café,
ni de poseer la llave,
ni el postigo de ventana
que nos abriera los ojos
moderando la balanza.

Pepe Martín.

viernes 3 de julio de 2009

NOCHE A NOCHE



NOCHE A NOCHE

Como un film revisado lentamente,
saco mi conclusión definitiva:
eres tú mi locura a la deriva
que corona diablillos en mi frente.

Y es que tu amor arrastra en su corriente
mi aquelarre y pasión en ti cautiva,
y tu falta la hará podrirse viva
si en mi carne no estás de modo urgente.

Proyectar tu película es mi historia,
pues me pegué a ti como la herrumbre,
corroído de tu amor que es un derroche.

Ando corto en alzarme a esa techumbre
que nos siembra de embrujo la memoria,
sin poder devorarte noche a noche.

Pepe Martín

miércoles 1 de julio de 2009

SUEÑO



SUEÑO

Por mis ojos entornados
te me cuelas como intrusa,
desconectado del mundo
y amarrado a tu cintura,
el sueño me va colmando
la sangre de tu figura,
y siento culebras de amor
que contorsionan locuras.

Pecho a boca,
boca a fuego
se me hace el sueño concreto.

Y no hay que culpar a nadie,
que es del deseo la fiera
que envenenó mis neuronas
por que vivieras en ellas,
la no vivencia de amor
se me cuela por las venas
con un dolor por vivirte
que me estalla la cabeza,

Muslo a lengua,
ojo a cuerpo
se me hace el sueño concreto.

Y se me hace imposible
retener lo que no tengo,
pues nebulosa te vas,
te vas pero te retengo
amarrada por mis brazos
y hundiéndote por mi sueño
rompiéndome los tabiques
que me mantenían cuerdo.

Desgarro en sábana,
delirio en seno,
se me hace el sueño concreto.

Sobreviviente de amor
me abandonas en el sueño,
con jirones de mi alma
perdidos en nuestro encuentro,
flotantes en la embriaguez,
cual mariposas de fuego,
me voy por donde tú estás
y en la vigilia, me duelo.

Sed a sed,
pecado a consentimiento
se me hace el sueño concreto.

Pepe Martín

domingo 28 de junio de 2009

TUYO


TUYO

Como la sombra del árbol
se quiebra por su ribera,
acariciada de sol,
es justo que yo en ti muera,
con los pies sobre tu encanto
y tu gloria en mi cabeza.

Puedes decirme tuyo,
como se dice del aire
propio del que vivimos.

Córreme por las fachadas
con plañidos de placer,
que somos como aire y viento
fundidos en su carrera,
y el uno persigue al otro
por que son la misma esencia.

Aún recuerdo
cuando tú no eras
pero yo te esperaba,
y cuando yo no era
pero tú me presentías.

El tiempo, militar circulatorio,
te trajo en su parada
porque eres mía,

Porque soy tuyo,
recibo la embajada de tus manos
como palomas de paz,
para ser recibidas y besadas
en el salón de embajadores
de mi boca.

Porque eres mía, cuando llegas
te ostento en una custodia
por los rincones perdidos de mi alma,
para prenderlos en tu aurora.

Soy ventana de pasiones,
firme como promesa cumplida
para vivirte, porque soy tuyo.

Como la chispa y la llama
subimos al cielo juntos
en nuestro particular incendio.

En mi atmósfera anida tu imagen,
donde llegas a mí definitivamente
para juntar tu luz y mi penumbra.

Pepe Martín

jueves 25 de junio de 2009

RESIGNACIÓN




RESIGNACIÓN

He quedado aquí,
donde tuerce la avenida con el infinito,
que no te preocupe cuando llegas,
pues tengo un reloj de goma
que para ti tiende a acoplarse,
y mi voluntad resignada,
ha aprendido a doblegarse.

Además, qué te digo:
entre doce y veinticuatro
hay tiempo de relajarse
y de imaginar que vienes
con rumbo a ninguna parte.

¿Qué mas da si el pie se duerme
si la mente se dilata?...
Lo siento por la farola
que acabaré por tumbarla.

Me he propuesto esperarte
con todos mis cinco sentidos,
pero se me ha colado un sexto
y creí que te soñaba
allá por las diecinueve
y las veintitrés y pico,
y que después me llamabas
para justificarte con el canario
que se había torcido el pico…

Y en esa espera
he asaltado un banco,
se me ha desgastado la escafandra,
capitalicé una “güisquería”,
incendié un quiosco con su vizco dentro
por mirarme con malos ojos,
me ha bañado un hijo puta con un charco,
me he desfondado los bolsillos,
he pintado mis graffiti por los muros,
arreglé el País con otro loco
que se empeñó en hacerme zurdo,
me he puteado con Selene
porque tiene mucha cara,
me ha bailado un carterista el rock de la cárcel,
me multó un guindilla por inmueble,
y perdí el autobús del quinto pino.

Pero qué importa,
tengo un reloj de goma
que para ti tiende a acoplarse,
y mi voluntad resignada,
ha aprendido a doblegarse.

Pepe Martín

martes 23 de junio de 2009

PERO NO LLEGO




PERO NO LLEGO

Se me muere la piel de vacío,
me zumban los oídos de palabras
y me empecino en amarte y amarte,
pero no llego.

Y se desdobla mi herida
cuando te dices mía
pero no te cuento entre mis dedos,
ni en mis latidos,
ni atada entre mis venas
en esta casa de carne,
porque no llego.

Porque no llego
y la distancia es corta
y distante tu deseo,
aunque tu amor me rodea los huesos
no se cuela por mis tuétanos,
porque me quieres de espíritu,
pero no por donde por ti me incendio.

Y aunque tú te dices mía
y pones a mi vida cerco,
no se cruzan nuestros diámetros
para ahondar en los centros.

Y se me abre la lívido
con el ansia pesada
y el cuello herido.
Y te me vas por el aire
como luciérnaga efímera
con anchas alas de viento.

No llego a deletrear tu carne,
ni tus curvas
ni tus antojos,
y pasa para ti la noche fría
siendo para mí un rescoldo
con su cola de brasas,
con su cresta de fuego,
con un alterado enjambre de gritos,
porque no llego,
y no llego
aunque la distancia es corta,
pero distante tu deseo.

Pepe Martín

sábado 20 de junio de 2009

ME GUSTA EL CAMPO




ME GUSTA EL CAMPO

Me gusta el campo,
cuando muestra pura su salud de edificios
dejando convaleciente a lo lejos la ciudad,
montaña de cubos y alcantarilla de demencias,
hospitalizada sobre su almohada contaminante.

Y me gusta porque entonces el aire
estrangula los sonidos lejanos
avivando los cercanos y diminutos,
y se oye renegar a la obstaculizada hormiga,
y al escarabajo regateando su partido
cuando rueda su mundo,
y el zumbido del insecto
se hace tableteo de helicóptero.

Me gusta el campo,
arropado a la sombra del árbol,
cuadriculado de luz por sus varillas enramadas,
palio de sol de caritativa frescura,
catedral de una sola columna
y reclinado espaldar de enamorados.

Y me gusta cuando miro su tormenta
cuando se cuartea el cielo de artificios,
calándome de paz hasta los huesos,
y admiro desde el terrón de tierra a la bendita lluvia
que hace de su llanto promesa,
porque en ella la vida apunta,
y porque crece el arrollo y lava el cañizo
oliendo a tierra viva.

Me gusta el campo
porque me hace dialogante con la piedra
y declamo con las fuentes,
me cuenta entre uno más de sus insectos
y me algodona de nubes,
y porque en él se descubre el cielo
y se anclan los barcos de arriba
en el embarcadero de la tierra.

Y me gusta cuando el pájaro sonríe en las ramas
por haber volado en un aire sin detritus,
y me gusta porque allí resucita el oxígeno muerto,
Lázaro de suplicante ayuda.

Y me gusta porque en él me desprendo
del hábito de plomo que aplasta mi libertad,
con su capucha de estrés y su cíngulo de tristeza,
y me abro a su cúpula de estrellas,
cuando su luna se alarga en sombras
y se hace plata y festón por los ríos.

Y porque en él el amor se deletrea en clave simple
y se cae de puro grande, transparente y conmovido.

Pero no,
no me gusta cuando el sudor se mezcla con la lágrima,
cuando el abuso se hace savia y abona la tierra
para que germine la pobreza.

Pepe Martín.